La ceguera no está retrasando Oliu

La ceguera no está retrasando Oliu

Locutor de radio en español de Tampa Bay, Enrique Oliu, ha sido testigo de cada jugada espectacular que han hecho su amado Devil Rays en el estadio Tropicana desde que se unió a esta organización en el año 1999.

Nada más que él nunca los ha visto. Oliu, nacido en Nicaragua, es ciego desde su nacimiento.

"El desafío más difícil es demostrando todo los días que tu mereces estar ahí, y lograr una y otra vez que le gente confíe en ti", dijo Oliu, 42. "Lo demás queda por sí solo. Yo me siento confiado y preparado. Estoy seguro que gente ha dicho cosas de mí, pero nunca dejo que esto moleste".

Como locutor, Oliu se une con José Rafael Colmenares, de Venezuela, y da análisis de los comentarios de Colmenares. Él se prepara diariamente con una computadora especial que le permitía leer artículos, sacar estadísticas y con solamente platicar con peloteros y entrenadores de equipos. Él es un experto en la trayectoria de los Devil Rays y cariñosamente se le dio el apodo de "la enciclopedia andando".

"Él es lo que todo un profesionista debe ser", dijo Colmenares. "La primera vez que me enteré que iba a trabajar con un ciego, estaba nervioso, pero después de cinco minutos, ya ni me acordaba. Me siento muy a gusto con él porque es un gran hombre y tiene un amor al deporte y a la gente".

Es un genio. La habilidad de Oliu de saber donde va la pelota por el sonido que da después de impactares contra el batte, tiene a todos sorprendido. Llámenlo su sexto sentido o su naturaleza-el béisbol.

Oliu conoce bien el deporte porque lo jugó.

Oliu se enamoró del béisbol cuando era niño y seguía los partidos a través de un radio. A la edad de 10 años él se mudó a la Florida para ir a la escuela para ciegos y sordomudos. Él se ha convierto en estudiante de béisbol, estudiando las teorías y jugando, pegando de un "tee" de plástico en su hora de receso.

Dicen que es un legendario jugando "kickball.".

"No sé si será cierto", dijo Oliu.

Después de la preparatoria, Oliu se inscribió en un colegio de la Florida y después transmitiría su primer partido. Él se graduó de la Universidad del Sur de la Florida con el título de comunicaciones en 1987, y poco después obtuvo un trabajo como locutor de deportes en la radio.

Después de dar su testimonio en la apertura del museo Ripley's Believe it or Not, dice que fue su primer paso a la fama. Y con eso obtuvo la oportunidad de transmitir su primero partido con el equipo de Liga Menor Jacksonville Expos, donde transmitió una entrada completa en 1989. También trabajó 20 años como comentarista para St.Petersburg Pelicans de la liga "Senior Professional Baseball".

"Yo conozco el juego", agregó. "Nada mas es demostrar que lo puedo hacer, eso es todo".

Antes de la temporada de 1999, los Devil Rays le dieron una oportunidad a Oliu que les demostraría que podía ser locutor. Él lo logró, y desde entonces trabaja para ellos. Su esposa, Debbie, le ayuda cuando es necesario. Oliu se va en el camión al estadio.

"La ventaja de eso, es que conozco mucha gente y quizá me dan una entrevista más rápido que lo normal", dijo Oliu. "Estos peloteros pueden decir, 'No quiero hablar con ese ciego', pero en cuanto superan eso, ellos se inspiran y después nos hacemos muy buenos amigos. Mi vida no es nada mala. Uno puede marcar la diferencia en la gente y hacer que lleguen a su potencial".

Tienen bastantes oportunidades durante la temporada. Oliu y Colmenares transmiten los 162 partidos de los Devil Rays, 81 en casa en el estadio Tropicana y 81 en un palco de sonido cuando se encuentra fuera de casa. La transmisión de los Devil Rays es parte de la cadena de béisbol en español, un grupo que también transmite los partidos de las Medias Rojas y los Phillies.

"Es como si estuviéramos de fiesta todas las noches que estamos al aire", dijo Colmerates. "Sí, es algo único, pero no porque uno de los dos es ciegos. Uno no piensa que trabaja con una persona minusválida. Uno piensa que está en el palco de transmisión con personas que saben y aman el juego.

Oliu da excusas. Él sabe que está ciego y usa su historia y logros para ayudar a gente que está pasando por lo mismo que él. Eso no significa que no se siente bien por dentro cuando alguien se le olvida que él no puede ver nada afuera.

"Cuando alguien te da algo, y se les olvida acercártelo bastante porque no recuerdan que eres ciego", dijo Oliu, "eso esta bien,"